La actividad fue impulsada por el Ministerio de Seguridad y estuvo a cargo de efectivos de la Delegación Toxicomanía de Cipolletti, quienes trabajan a diario en investigaciones vinculadas al narcotráfico y al narcomenudeo en el Alto Valle. Durante varias horas, los especialistas compartieron con el personal penitenciario conocimientos técnicos que forman parte del trabajo cotidiano de las brigadas antidrogas.
En ese contexto, uno de los ejes centrales fue la correcta confección de formularios de secuestro. Los capacitadores explicaron paso a paso cómo documentar la incautación de sustancias o elementos sospechosos, un detalle que puede parecer administrativo pero que resulta decisivo cuando la evidencia llega a manos de la Justicia.
Además, se profundizó en el resguardo de las pruebas. Los penitenciarios aprendieron cómo manipular y preservar los elementos incautados para evitar su contaminación o pérdida. Este punto es clave: una evidencia mal manipulada puede poner en riesgo toda una investigación.
También hubo prácticas concretas con test orientativos que permiten determinar de manera preliminar qué tipo de sustancia podría tratarse. Estos reactivos son utilizados por las brigadas especializadas y permiten obtener una primera confirmación antes de los análisis de laboratorio.
Asimismo, se reforzó la importancia de la cadena de custodia, el procedimiento que garantiza que cada evidencia tenga un registro claro desde el momento en que se secuestra hasta su análisis o presentación en una causa judicial. Este control minucioso evita dudas sobre la autenticidad de las pruebas.
Durante la jordana, los penitenciarios plantearon situaciones reales que pueden ocurrir dentro de una unidad penal: hallazgos durante requisas, elementos ocultos entre pertenencias o intentos de ingreso de sustancias. A partir de esos ejemplos, los especialistas explicaron cómo actuar con rapidez, pero sin descuidar los pasos legales.
De esta manera, el trabajo conjunto entre áreas de seguridad y el sistema penitenciario busca cerrar la circulación de drogas dentro de las cárceles. La capacitación apunta a que quienes cumplen funciones dentro del penal tengan herramientas claras para detectar, intervenir y resguardar las pruebas de forma correcta.